Bienvenido.

El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

Visitantes

Seguidores

sábado, 12 de marzo de 2011

SIN AMAR






Amo el amor-idea, el amor-sentimiento, el amor-concepto. Amo el amor que no se siente, pero se siente tanto. Amo el amor que dura. Amo el amor que no tiene voz ni cuerpo.
Amo el amor platónico. Lo amo porque no depende de una interacción más que la de uno con uno mismo. Lo amo porque es un amor intenso que te calienta el alma y que es embeleso, más no tiene tintes de locura.
Amo el amor puro, perfecto, desinteresado. Amo ese amor incorpóreo que no necesita de abrazos. Amo ese amor que no te tiene atado, que no reprocha nada, que no te tiene preso.
Amo ese amor que no tiene nombre, ni olor, ni dirección. Ese amor que no te pide nada a cambio, y al que te puedes aferrar cuando cualquier otro tipo de amor está falto. Amo ese amor inconsciente con tintes de irrealidad. Amo ese amor que no busca, que no encuentra, que no satura, pero sí alimenta.
Amo el amor sencillo, de todos los días. Amo ese amor que no se parece a nada y que es miel que no empalaga. Amo ese amor de terciopelo, de seda y de algodón. Amo ese amor simple y llano; ese amor de amor. Amo ese amor casual y sin extravagancias, que vive igual en una rosa que en un verso, en una sonrisa o en la tonada de un madrigal.
Amo el amor que no es, pero que bien pudo serlo. Amo ese amor de intentos fallidos, de oportunidades no aprovechadas, de temores y suspiros. Amo el amor de a deveras, que no le hace falta un trabajo, o un regalo, o un sonido. Amo ese amor de soledad; ese que sabe tanto y tanto hace imaginar.
Amo el amor a destiempo, el amor a quejas y debilidad. Amo el amor que no duele, que no lastima, que no se deja intimidar. Amo ese amor estoico, perdurable, sólido, irremediable. Ese amor que no tiene salida ni pretende encontrarla. Ese amor que no vive en objetos, ni en personas, ni en recuerdos. Amo ese amor de novelas, y de ensayos, y de cuentos.
Amo al amor por lo que es sin pretender serlo. Ese amor inocente, ingenuo, complaciente. Amo ese amor que es dulzura y que es excitación. Amo al amor que confabula y complementa, pero que se mantiene único e indivisible.
Amo al amor complejo, al amor distante. Amo ese amor que se deja ver en tiempos, pero que siempre se encuentra presente. Amo el amor que no se ve de ordinario, pero que siempre está entre la gente. Amo ese amor de uno solo. Amo ese amor que es sólo de la mente.
Amo el amor-idea, el amor-sentimiento, el amor-concepto. Amo ese amor que no se arrepiente, que no da amargura, que siempre está consciente. Amo el amor del gallardo, de las flores y del canto. Amo ese amor que inspira, que incita, que entre líneas deja ver su condición de irrealidad interrumpida.
Amo ese amor que te mira para abajo y que te ve con ojos de ternura, pero que es arrogante y no se mezcla con los de mediana estatura. Amo ese amor orgulloso, ese amor que no se deja atrapar. Amo ese amor elitista, ese amor de conquista y de ganas de amar.
Amo al amor porque es y porque puede serlo. Amo al amor que logra, consigue y alcanza. Amo el amor que se sabe amor y no se arrepiente de serlo. Amo ese amor de ilusión, de risas y de consuelo.
Amo el amor de la cabeza, más no del corazón; porque el dolor del primero se quita con una aspirina o con donodol. Amo ese amor seguro, que no necesita interacción; ese amor individualista, ese amor solitario, ese amor sin pasión.
Amo el amor que se siente herido, pero que no da señas de aflicción. Amo ese amor de borracheras, de añoranzas, de ilusión. Amo ese amor de noches, de desvelo y de amarga desolación.
Amo al amor de prosa, pero amo más al amor de verso, pues en él se puede imaginar, y viajar, y vivir sin bostezo. Amo ese amor profundo, que no admite intermedios. Amo ese amor de atributos extraños, desconocidos y traviesos.
Amo ese amor de bote pronto; ese amor de drive-thru; ese amor de sólo un rato. Porque también en él se entrega el corazón, pero se recupera de inmediato.
Amo al amor de la belleza pura, clara, cristalina. Amo al amor que deja verse a la vuelta de la esquina, pero es suficientemente esquivo para no mostrar gesto alguno. Ese amor que te deja ser, que se vuelve contigo uno.
Amo al amor tímido de sueños y garabatos. Amo ese amor de niñez, de juegos inocentes, de barcos, princesas y harapos. Amo el amor de caricias y besos a granel de una madre tierna, de velas y pastel.
Amo al amor fascinante, al amor de pasión, al amor arrebatante. Amo ese amor de insanidad que no se cura y que puede abrumarte
Amo al amor porque es amor y no puede evitarlo. Porque sabiéndose esclavo se permite ser señor, y siendo señor se permite ser idolatrado y dejándolo todo se vuelve humilde servidor.
Amo al amor de protesta, al amor guerrero y luchador. Amo ese amor de coraje y de entrega; que no claudica y no se doblega. Amo ese amor que, superando al rival, al ajetreo y al trasiego, se sube a su carruaje de oro y volando se va.
Amo el amor de encuentros, de amores fortuitos. Amo ese amor de altibajos, de dolores y encantos. Amo ese amor que no parece acabar, y que acabando duele tanto.
Amo al amor de fortuna, de cambios y de premura. Amo ese amor que no da marcha atrás y sintiendo tanta ternura comienza su largo caminar.
Amo al amor-idea, al amor-sentimiento, el amor-concepto. Amo su impredictibilidad y a su eterno compañero el deseo. Amo el amor de esperanza, de sueños y de añoranza. Amo el amor de caricias etéreas y de besos escondidos en lontananza.
Amo ese amor sin rostro, sin voz, sin contorno. Amo el amor que no se ve, que no está, que no tiene lado. Amo ese amor que ilusiona, que conquista y apasiona, pero que a la vez es calma, y es tranquilidad a deshora.
Amo el amor de quien se encuentra desprotegido. Amo ese amor de faz distante y de ceño fruncido. Amo ese amor itinerante que va repartiendo amor, y caricias, y desplantes.
Amo a ese amor de caricias y de flores de alquiler. Amo ese amor de besos robados, o vendidos, o rematados. Amo ese amor que está herido, colgado de la pared. Amo ese amor de compra y venta, en el cual los sueños mueren al toparse con esa afrenta.  Afrenta de perder valor al ser comparados con notas al portador.
Amo el amor en todas sus facetas y con todas sus personalidades. Amo al amor con sus predestinamientos y sus casualidades. Amo sus notas y amo sus acordes. Amo los sueños que con él vienen, y amo todas sus realidades.
Amo todo del amor. Amo desde el éxtasis hasta el dolor. Amo sus consistencias y sus contrariedades. Amo sus aciertos y sus equivocaciones. Amo los días de sol, así como los nublados días del corazón.
Amo al amor en todas sus facetas y con todas sus tonalidades, pero amo más al amor que no es del corazón. Amo al amor-idea, al amor-sentimiento, al amor-concepto.
Amo al amor que no se siente, pero se piensa. Amo el amor que no hiere ni desalienta. Amo ese amor que se encuentra flotando en el aire, etéreo. Amo ese amor que es de nadie y de nadie es dueño.
Amo al amor que no es consecuente. Amo ese amor que no es efecto, que no tiene nido entre la gente. Amo al amor de sonrisas. Amo al amor de caricias. Pero amo más al amor de quimeras y pitonisas.
Amo al amor-sueño, al amor-ilusión, al amor-deseo. Amo al cuento que no es real como las olas en la mar, pero aún así te estremece y tiene sabor a sal.
Amo… Amo tanto y tanto se va al viento….
 Y mientras más siento, más quiero echar en llanto...
 Porque es tanto lo que experimento y tanto lo que mueve este sentimiento.
 Porque es tanto lo que busco y tanto lo que no encuentro…
 Y es tanto lo que siento…
Que al final entre sentimientos me pierdo y  sólo me queda tanta sensación…
 Y tanto amargo cuento…

viernes, 11 de marzo de 2011

SILENT

I wanted to tell you so much,
and I only dared to remain silent.
I wanted to talk to you, to touch you,
and I stood there, frozen.

I wanted to fly to a new port with you,
I wanted to leave the nest,
but the wings have not reacted,
The cold winter took of me the best

I wanted to tell you so many things,
tell you all I have waited for you;
to tell you I was broken,
that after you, love had been denied.

But I only dared to give you a kiss,
and  remained silent.

A NEW OPPORTUNITY

Night ended.
Day came after her.
The light of the sun illuminated me,
as if it were my personal star.

Night ended.
A new opportunity
of loving her whole,complete.

A new opportunity
of making of past errors
my quality, my strength.

Night ended.
Day came after her,
and once again
I have you before me,
and once more
the sun shines
over my face.
.

LIFE & FATE

Life decided.
Fate has helped.
Fortune agreed to bring you
back to my left.

Life decided.
The roads
have crossed again.

Your body and my body,
your past and my past;
paths that coincide,
but never really moved away.

Life decided.
Fate has helped.
Fortune agreed,
and my prayers have been heard.

Life decided,
and the heart smiles,
excited.

EYES



Eyes of an ocean 
which turn to look at me,
eyes of a heaven
which bring comfort.  

Eyes that come
and light my world
more than any other sun.

Eyes that turn to look at me,
to bring enthusiasm along.

Eyes of emerald 
which bring hope to my heart,
which turn into joy my discomfort.

Eyes,
blessed eyes that are brought along
by your stroll,
which have filled
with dreams and smiles
my soul …

SETTING SAIL




Weigh anchors,
drop moorings,
prepare to navigate. 

Hoist sails,
set course,
prepare to set sail.

Prepare for mending new seas,
to learn about new ports,
decide the ocean to cross;
end the days of binge to find a place to dock.

Weigh anchors,
drop moorings,
prepare to sail
to a new destiny,
to a place called  "love".

jueves, 10 de marzo de 2011

UN TEXTO MÁS

Un texto más que habla de ti, que se pierde entre los mares de palabras que ya te he escrito antes. Un texto más que habla de ti, de tu amor, de tu partida y de mi dolor. Un texto más para este libro de pasiones, de ilusiones, de sueños rotos y corazones que se resquebrajan una vez más, y una vez más se ven unidos por el cemento de la esperanza.

Un texto más que habla de ti, de tu belleza, de tu perfección celestial. Un texto más que me recuerda que éste no es el final, que no será la última vez que piense en ti, y que este mundo no termina, aunque así se sienta a veces.

Un texto más que me recuerda también que amar es lo más maravilloso, y que todo vale la pena por volver a amar y seguir amando hasta que logremos coincidir de nuevo, mi angel vestido de mujer; aunque ese vestido sea de un color nuevo. Un texto más dedicado a ti, amor.

Un texto más que dedico a la belleza, a la delicadeza, a la certeza de saber que un día te encontraré y no nos separaremos nunca más. Un texto más que dedico a la certeza de que un día llegará en que no tenga que escribirte más que para decirte, agradecerte que has llegado y que ya no te irás.

Un texto más que habla de ti, que se pierde entre los mares de palabras que ya te he escrito antes. Un texto más que ciertamente representa el amor que siento por ti; el cual sentiré hasta que no me quede un respiro más de vida, una gota más de sangre en las venas, una molécula de oxígeno en los pulmones.

Éste es, pues, un texto más que se pierde entre los mares de palabras que ya te he escrito antes, pero así como todos los otros, representa el sueño, la ilusión, el deseo de que ese día en que te tenga de nuevo entre mis brazos, vistiendo un atuendo conocido, o algún otro de colores nuevos, te abrace y pueda decirte por primera vez en esta vida:

Cuánto te esperé y cuánto te amo, mi angel, mi angel vestido de mujer.

FUEGO

Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego que tu piel dejó ardiendo en mi piel, aún después de haber partido con el alba. Siento fuego que me quema, que me lastima, que aniquila la calma.

Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego de los besos de tus labios que se clavan como dardos, dardos de fuego que se incrustan en mis labios, y me queman, y me duelen, y me vuelven un adicto de tus labios.

Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego de ti, de tus caricias en la piel, en el corazón. Fuego que acaricia y que lastima; fuego que paraliza y que embriaga, que enamora y que se esparce, que se embebe y que me mata.

Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego de ti, fuego de amor, de dolor y de desesperanza. Fuego de un amor que llegó sin aviso, de improviso y me robó toda voluntad, toda libertad, y las cambió por esta inmovilizante necesidad a tu castigo.

Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego de un amor que cambió toda concepción de amor, toda idea previa de pasión; toda realidad pre-concebida, todo concepto de felicidad y de indivualidad.

Fuego. Siento fuego en el alma. Fuego que sigue ardiendo impasible ante mis deseos, mi voluntad, mi sufrimiento, mi debilidad. Siento fuego de ti, mujer. Siento fuego que no se apaga, a pesar de lo que haga, de lo que piense, de lo que diga.

Fuego. Siento fuego en el alma.

miércoles, 9 de marzo de 2011

EL ENGAÑO

Pensé que te había encontrado. Hace algunos ayeres en una banca de un parque, sentada, solitaria, esperando por un mañana que parecía no llegar; mirando al horizonte como pidiéndole a la vida algo que aún ahora no logro adivinar. Esa banca que tantos recuerdos me trae a la mente y al corazón y que a veces visito en esas tardes de nostalgia para revivir momentos que no se han ido, y que francamente dudo que algún día lo hagan.

Pensé que te había amado. Hace algunos ayeres, a sólo instantes de haberla visto por primera vez en aquella reunión que tan extraña me parecía y que al final resultó ser algo tan especial y agradable como una lunada junto a una fogata y ella a mi lado, tomando mi mano y diciéndome con la mirada que no sintiera miedo, que podía abrir el pecho para entregarle el corazón.

Pensé que te había perdido. Hace algunos ayeres en aquella ciudad tan lejana, en aquella escalera de aquel edificio de departamentos en que tantas veces nos confesamos amor y nos entregamos a él sin reservas y sin temor a salir heridos, pero que en esa ocasión esos miedos se confirmaban al decirnos adiós. Aquella tarde en la que tuve que recoger los pedazos de mi corazón del suelo para ponerlos en el bolsillo de mi pantalón apresuradamente para tomar el bus que me llevaba  de vuelta a mi realidad solitaria y sin ti.

Pensé que te había maldecido. Hace algunos ayeres nada más, deseando que nunca hubieras existido, que nunca te hubiera amado, que nunca me hubiera entregado tontamente a ti y a esas manos adictivas, a esos labios suaves, envenenados, que tanto me quitaban la vida al besarlos, pero a la vez me la daban y me hacían sentir más vivo que nunca. Pensé que te había odiado por engañarme, por hacerme caer en tus redes para únicamente lastimarme. Pensé haberte dado mi corazón, lo único realmente valioso que tengo, para que tú lo tomaras entre tus manos y lo acariciaras y lo llenaras de ilusión, y para que después me lo lanzaras a la cara, despreciándolo.

Pero ahora, ahora que el tiempo ha pasado y que las cenizas de este incendio, desastre de amor se han disipado, y que puedo ver las cosas con la claridad, me doy cuenta que no eras tú. Me doy cuenta ahora que fui engañado por un imitador, por un farsante, por un impostor que lucía tanto como tú. Ahora que veo con claridad puedo darme cuenta que no eras tú, que no era tu cabello, ni tus ojos; que no eran tus manos ni tus caderas. Ahora me doy cuenta que fui engañado por una imitadora, una muy buena imitadora de ti.

Ahora que todo ha pasado y todo sigue aquí. Ahora que ya no siento, más sigo sintiendo tanto, sólo queda una pregunta por hacer:

¿Cuándo llegas? ¿Cuándo llegas, amor?


martes, 8 de marzo de 2011

MUJER

Mujer, una palabra usada tan comúnmente, pero tan subestimada en muchas ocasiones; especialmente en una sociedad en la cual ser mujer es una desventaja, más allá de cualquier otra cosa.

Mujer, hay tanto por descubrir de ti; tanto por amar de ti; tanto por maravillarse.

Hoy, mañana, ayer, siempre.

La eterna musa, la eterna razón para aventurarse;

lanzarse al vacío y realizar cualquier locura hazaña o logro.

Mujer. Lo mejor de este mundo.

Mujer.

Gracias por existir...

lunes, 7 de marzo de 2011

WAKING UP WITH YOU

Again I wake up with you, but you are not present. Again I feel your hands caressing my feeling, making me feel alive, in love, and full, full of you.

Again I wake up with you, and between darkness and half light, I seem to see you there, where so often you woke with me. And I can almost touch you. I can almost caress your hips, round and soft, where so many times I lost myself.


Again I wake up with you and I smile, looking at those blue eyes which told me so many times before so many things without any words. And I see you; I can almost see you.


Again I wake up with you, but you are not present. Again I feel your golden hair graze my face, and I see it spread over the pillow, covering your face and neck, but allowing me to see your shoulders round and naked.

Again I wake up with you. Again I smile. Again I feel you so deep inside that it almost seems you haven't left, that you're not gone, that you have not let me sunk into oblivion.

Again I wake up with you, but you're not here. And again I am reminded that you're nothing but a  half-awake memory of mine...

AMANECER CONTIGO

Vuelvo a amenecer contigo, aunque no estás presente. Vuelvo a sentir tus manos acariciar mi sentimiento y volverme a hacer sentir vivo, enamorado, pleno, lleno de ti.

Vuelvo a amanecer contigo, y entre penumbras y media luz parezco verte ahí, en dónde tantas veces despertaras conmigo. Y casi puedo tocarte; acariciar tus caderas redondas y suaves en dónde tantas veces me perdiera.

Vuelvo a amanecer contigo y vuelvo a sonreír, mirando esos ojos azules que tantas veces antes me dijeran tanto sin palabras. Y te miro, casi te miro.

Vuelvo a amanecer contigo, aunque no estás presente. Vuelvo a sentir tus rubios cabellos rozarme la cara y vuelvo a mirarlos extendidos en la almohada, cubriendo tu cara y tu cuello, pero permitiéndome mirar tus hombros redondos y desnudos.

Vuelvo a amenecer contigo. Vuelvo a sonreír. Vuelvo a sentirte tan dentro que pareciera que no has partido, que no te has ido, que no me has dejado sumido en el olvido.

Vuelvo a amanecer contigo, aunque no estás aquí. Y una vez más vuelvo a recordarme que sólo eres eso, un recuerdo de a medio despertar...

domingo, 6 de marzo de 2011

A VECES

A veces, no siempre
Pero en tiempos te extraño.
No es muy seguido pero a veces
Te necesito a mi lado.


Necesito de tus besos,
necesito ser amado,
Necesito comprobar
que no me has olvidado.


A veces, no siempre
Pero en tiempos te extraño.
No es muy seguido pero a veces
Me da por recordar el pasado.


Recuerdo tus besos,
Recuerdo haberte amado
Y pienso que tal vez
Tú tampoco me has olvidado.


A veces, no siempre
Pero en tiempos,
En tiempos lo he olvidado,
Que el sueño de tu amor
Se quedó en el pasado.

REFLEXIONES

Tengo ya algunos años escribiéndole al amor. A decir verdad, creo que después de 17 años de hacerlo, uno comienza a adquirir una perspectiva diferente de lo que el amor es. Uno creería que, después de tanto tiempo, se entendería mejor lo que el amor es en realidad. Me apena confesar que, al menos en mi caso, 17 años han sido suficientes para apenas comenzar a concebir el amor como idea, como concepto etéreo, intangible, efímero. El otro amor, el amor físico, el de dos, ese entender me ha eludido siempre. Lo que me conforta es que creo que no soy el único que sufre de este mal. Sin embargo, de algo ha servido estar tantos años hablándole a la cara a ese sentimiento-concepto que tanto deja en el cuerpo y tanto se lleva en silencio. Y eso que le he aprendido se puede ilustrar en la siguiente reflexión:

Hace no mucho, alguien me preguntó después de haber leído uno de mis escritos -- o varios, tal vez-- que si estaba enamorado. ¡Vaya pregunta! Esa pregunta me dejó sorprendido y a la vez preguntándome; ¿Es que acaso se puede vivir de otra manera que no sea enamorado? ¿Acaso puede un ser humano preciarse de estar vivo si no siente amor en sus entrañas? ¿Puede la vida considerarse como tal si no se lleva amor en las venas y éste no recorre el cuerpo de punta a punta y de costado a costado?

Vamos entendiéndonos. Muchos podrán decir que se puede vivir sin sentir amor, que es posible llevar una vida sin sentirlo, sin tenerlo, sin quererlo, odiarlo, aborrecerlo, o venerarlo. Eso para mí no es vida. A eso le llamo yo existir, más no vivir. Y de ahí que no me sea posible concebir que alguien pueda vivir sin amor.

El problema del amor es que duele. Duele amar a alguien y no tenerlo al lado todo el tiempo para verlo, escucharlo, tocarlo, sentirlo, probarlo, amarlo. Duele amar porque nos volvemos adictos al ser amado. Necesitamos de él a todas horas, en todo momento. Cuando se ama, se sufre...

Y no me malentiendan; no crean que soy uno de esos hombres que todo lo ven de forma negativa y que creen que se viene a este mundo a sufrir. Nada más alejado de la realidad. Creo que a este mundo se viene a dos cosas: a amar y a aprender. Y de esas dos nace todo lo demás.

Lo que quiero decir es que el amor es intensidad, necesidad, dependencia. El amor es olvidarse de estándares y restricciones sociales, personales, intelectuales y sentimentales. Es dejarse llevar, dar un salto al vacío, a lo desconocido. Es derribar toda barrera de protección y mostrarse tal cual. Y es esa fragilidad a quedar expuesto, desnudo, lo que aterra porque siempre cabe la posibilidad de salir lastimado. Y generalmente así es.El amor duele durante y después, pues el que ama, el que ama realmente no deja ya de hacerlo; y eso duele.

Si el problema no es amar. A final de cuentas, amar es maravilloso. Amar es algo único, irrepetible, inigualable e inimitable. Amar es exceso, es saturación. Es tener los sentidos en "overdrive" y traer el alma a marchas forzadas. Es dejar de pensar en uno, y comenzar a pensar en dos. Es ser feliz haciendo al otro feliz.
El problema viene precisamente con la cuestión de la dualidad. Como el amor físico pertenece a dos, y cada mente es un mundo, es muy común que uno de los miembros de la pareja no sienta lo mismo que el otro, que no exista la misma intensidad de sentimientos; y eso causa dolor. Y no me refiero a ese dolor placentero que causa la adicción al ser amado, sino al dolor de no sentirse igualmente amado. Es ese dolor el que todos tememos y al cual todos rehuímos. Es ese dolor precisamente el que duele más profundamente.

Sin embargo, es de ese dolor del que aprendemos más, el que más nos deja en el alma, y el que nos prepara. Creo firmemente que todos esos corazones rotos que vamos acumulando en nuestro deambular por este camino llamado vida son los pasos que debemos tomar, las lecciones que debemos aprender, los errores que debemos enmendar. Todo el dolor que experimentamos en la vida, todos esos amores que no nos llevaron a ningún lugar placentero, todas esas lágrimas, esos lamentos, esos momentos de miseria y soledad son las pruebas que nos hacen merecedores del amor de verdad.

Estoy seguro que si supiéramos desde nacemos quién es el amor de nuestra vida, no viviríamos lo que tenemos que vivir para estar preparados para amar a ese alguien especial. Creo firmemente que todos y cada uno de nosotros somos diamantes en bruto que vamos siendo pulidos, cortados y dados forma con el paso de los años y de todas y cada una de esas experiencias dolorosas y poco placenteras para que, el día que finalmente nos encontremos con ese ser especial que nos llevará al cielo, estemos preparados y seamos todo lo que podemos ser para esa persona.

Por eso regreso a la reflexión del principio. ¿Se puede vivir de otra manera que no sea amando? ¿ Puede considerarse alguien vivo si no ama? A mi parecer no. Se debe mantener el corazón vivo, palpitando, esperanzado, deseoso de seguir adelante sin importar qué tanto duela y cuánto nos cueste levantarnos para seguir caminando. El amor debe ser razón y motivo, camino y destino, compañero, confidente, maestro y enemigo. No se debe temerle al amor, ni al dolor, ya que son ellos dos los que a final de cuentas nos preparan para recibir, algún día inesperado, a ese ser especial; a ese angel con ropas de carne y hueso para amarlo por el resto de nuestras vidas. El amor de verdad nos está esperando a todos al final del camino, y sólamente podremos llegar a él amando, amando sin restricciones, sin máscaras, sin limitaciones y sin miedo. El amor está ahí; lo único que debemos hacer es confiar, y sobre todo, amar.