Bienvenido.

El alma dice lo que la boca no se atreve; y en este espacio he decidido desnudarme el alma para hablarle al amor y a lo que con él llega o deja de llegar. Amor: Hermano, amigo, rival, tirano; en estas líneas te escribo...

Visitantes

Seguidores

domingo, 7 de agosto de 2011

UN DÍA

Un día, 
una mañana cualquiera; 
una tarde nublada,
una noche de primavera.


Un día, 
una mañana cualquiera te encontraré,
ángel disfrazado de mujer, musa, quimera; 
uno de estos días llegarás a quitarme esta pena.


Mientras tanto
te seguiré escribiendo poemas, 
poemas llenos de amor, 
sentado en la acera. 


Un día, 
una mañana cualquiera; 
una tarde nublada, 
una noche de primavera. 


Sé que llegarás, 
mujer de ojos de mar, 
de piel de mármol, 
de cabellos de enredadera.


Sé de cierto que vendrás,
que llegarás a terminar con mi soledad,
con mis ansias de amar,
con esta dolorosa condena.


Un día,
una mañana cualquiera,
una tarde de abril,
una noche de música y velas.


Ven ya, ojos de abril;
ven ya, ojos de aceituna y salmuera;
ven a saciar esta sed 
que me mata y me atormenta.


Ven a saciar esta sed de ti,
de tus besos, de tus caderas;
ven y dame ya un porvenir,
ven y enséñame la vida eterna.


Un día llegarás,
ángel de ilusión, musa, quimera;
una mañana cualquiera, 
una tarde febril, una noche de rocío y estrellas.


Y mientras, te seguiré soñando así,
besándote toda, entera;
mientras seguiré pensando en ti,
en tos ojos, en tus valles y tus sierras.


Mientras seguiré amándote en soledad,
ángel disfrazado de mujer,
musa de mil poemas,
quimera.


Sé que llegarás un día, 

una mañana cualquiera; 
una tarde nublada,
una noche de primavera.